martes, 6 de marzo de 2007

Señales

Durante una visita en el mes de febrero próximo pasado, un alto funcionario de la organización que rige las comunicaciones internacionales, este al parecer por complacer a los anfitriones, manifestó la preocupación o condena a las transmisiones de Radio y Televisión Martí. Pues este señor realmente posee poca información o ninguna sobre su campo de trabajo en lo que a Cuba se refiere y a mi parecer en lo que a regulaciones establece su propio organismo.
Hay un importante punto de las regulaciones en materia de transmisión y recepción de señales de radio, y en general tengo entendido las transmisiones en el espectro de radiofrecuencia, además de pensar que debe ser así por el bien de la humanidad. Y es:
- Las señales que son libremente transmitidas, es decir, sin codificación o encriptamiento, pueden ser libremente recibidas.
Este es el principio y propósito de las comunicaciones, a partir de esta, las demás regulaciones definen aspectos mas bien del tipo técnico y legal en cuanto al alcance y dirección de las señales emitidas.
En cada banda del espectro, se ha permitido una franja para que sea usada libremente por aquellos que así lo deseen, era conocida como Banda Ciudadana o CB (por sus siglas en inglés), y en ella tenían cabida, entre otros ejemplos, muchos de los juguetes o artefactos teledirigidos, plantas de radio de poca potencia, walkie-talkies, etc. Estas bandas, que abarcan desde la onda larga (LW, siglas en inglés), hasta la frecuencia de las comunicaciones satelitales, posee en cada una de ellas, repito, un espacio que puede ser libremente usado por ciudadanos comunes, con un mínimo de conocimiento o ninguno en algunos casos. En el párrafo anterior me refiero por ejemplo a que usted puede usar un avión pequeño de aeromodelismo teledirigido, o un auto pequeño igualmente teledirigido, del mismo modo puede comprar o construir un radiotransmisor cumpliendo con las regulaciones en el caso de que lo construya usted mismo, para evitar las interferencias indeseadas en otros ingenios radioeléctricos.
Básicamente la idea me parece que queda clara, no es monopolio de algún estado en particular o de empresas privadas o públicas el uso del espectro radiofónico.
En Cuba en particular, y por extensión para todas las organizaciones que agrupan a interesados o aficionados en algún tipo de actividad humana, el gobierno controla y dirige esas actividades.
Si hace ya años quizás se podía ver alguna que otra vez algún avión pequeño teledirigido por radio, hoy es nula su existencia, y no precisamente por causa de los ciudadanos. Sobran los dedos de una mano para contar los poco juguetes que se han ofertado, en las tiendas en divisas, por supuesto, teledirigidos por radio.
Ingresar y obtener una licencia de radioaficionados, es prácticamente imposible para una persona interesada y que no tenga una actitud "revolucionaria", de hecho se discrimina solicitando un panfleto de buena conducta "revolucionaria" al CDR.
Se promulgó una ley que prohibe orientar las antenas de television u otro tipo en dirección al norte, ya saben porque. Esto realmente es increíble pero cierto, se va por casa y en aquellas que tienen dispuesas sus antenas hacia el norte, se le hace una advertencia para que gire la antena en otra dirección so pena de multas de hasta 1000 pesos.
No se venden radios con las frecuencias de onda corta, para limitar e impedir la recepción de las emisiones en esa frecuencia que habitualmente realizan los gobiernos o instituciones desde el exterior tales como la BBC, Radio Nacional de España, la VOA, Radio Vaticano, etc.
La existencia de emisoras de poco alcance y que no sean del gobierno es nula, como puede ser radios comunitarias, de carácter comercial o simplemente alguien que transmite algo que puede ser de interés a otros.
En Cuba al contrario de muchos paises, donde se usan abiertamente por parte de personas de walkie-talkies o plantas de radio en autos o fijas, no existe esa posibilidad. Así recuerdo que a veces se recibía desde México una emisión de una vaquería en banda ciudadana.
Todo lo anterior, conspira contra el beneficio en el uso de el espectro radioelectrónico por parte de los cubanos.
El pánico del gobierno a permitir otro tipo de información que no sea la del mismo gobierno, ha llevado al cubano ha quedar sin fuentes alternativas de esa información, y por ende, al desarrollo de redes clandestinas para la recepción y distribución de señales satelitales, las de más fácil puesta en marcha y mantenimiento. A pesar de el recrudecimiento en la persecución y castigo de esas redes, se hace infructuosa la acción del gobierno por el vivo deseo de tener accesos a programación alternativa y que no sea tan aburrida y sosa como la oficial, permeada de tergiversaciones, mala fe y que no satisface los deseos de los ciudadanos.
En el caso particular de Radio Martí, esta emisora transmite dentro de las regulaciones internacionales, y es Cuba el país que incumple esas regulaciones al tratar de impedir que sea escuchada en el país con la transmisión de otra emisora en esa frecuencia. No obstante el cubano ha encontrado la solución situando los radios en lugares específicos y en la posición adecuada.
La ley sobre las antenas, realmente debería preocupar a los organismos internacionales, pues atenta contra todo principio en las comunicaciones, al igual que la ausencia de medios para recibir la onda corta.
Es en estos tópicos donde debió enfocar su visita a Cuba el tal funcionario, y no en apoyar a una dictadura moribunda en su propósito de coartar las libertades de los ciudadanos cubanos,
Quizás el dictador debiera recordar como en el colegio donde estudió de menor, los religiosos de allí instalaron una planta de onda corta, con la cual transmitían información a los padres de los alumnos, eso según Katiuska Blanco, escritora del libro Todo el tiempo de los cedros publicado en Cuba. ¿Recuerdas Fidel cuando eramos libres?

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