domingo, 2 de marzo de 2008

Ofensa insidiosa.

Realmente leer declaraciones tales como las del enviado del Papa quien recientemente visitó la isla en plan adulador, es una ofensa a todo aquel hombre de bien. Intenta el señor Bertone hacerse eco, quien sabe si intencionadamente o no, de presentar a los presos políticos cubanos nivelados con los espías presoso en suelo norteamericano. Nada más alejado de la realidad, y oportunamente alcarado por un funcionario del gobierno americano; en Cuba, quienes la dictadura pretende presentar como agentes de los EEUU, han realizado su derecho a portestar y declararse opuestos a la política dictatorial en público, derecho reconocido como propio e inhernete a la condición de ser humano, sin ocultarse o negar su rostro, y es precisamente la dictadura la que ha privado a estos opositores de ganar el sustento, teniendo que aceptar la ayuda generosa de todos aquellos que han extendido su mano en el infortunio a estos dignos hombres, no solo la Sección de Intereses, otros lo han hecho. Debiera avergonzarse la dictadura de obligar a estos hombres a ser sotenidos por gobierno humanitarios, cuando debiera ser el gobierno cubano quien se asegurar que estas personas valientes tuvieran garantizado el sustento de ellos y los suyos.
Pretender la comparación es hasta ofensivo y se debe denunciar en todo lugar y por toda persona de bien.

3 comentarios:

Eufrates del Valle dijo...

Mi admiracion! Publicar estos post desde Cuba me presentan a alguien muy valiente; ademas, mis respetos por tus textos osados, coherentes y libres.

Cubanita dijo...

Coincido totalmente contigo. La dictadura no se averguenza porque ellos no saben lo que es eso.

Mis saludos y respetos,

Cubanita.

Roberto dijo...

QUE DIGNIDAD QUEDA EN CUBA AUN!!!
YO PERDIA CADA VEZ MAS LAS ESPERANZAS AL VER UNA INMENSA CANTIDAD DE INTELECTUALES HACIENDO MUTIS DE LA REALIDAD. Y VER OIR Y PARTIR A LA JUVENTUD DESPAVORIDA ANTE LA CATASTROFE NACIONAL -INCLUIDO MI UNICO HIJO QUE ESPERO LLEGUE CUANTO ANTES. TINE 18 AÑOS-
TODA LA ENERGIA DE ESTE MUNDO PARA TI KARAMCHAND.
ROBERTO