jueves 3 de febrero de 2011

Ya estan las tablas... faltan el martillo y los clavos.

Este sábado último pasado, entro en el agro pues pasando por delante, siempre hay unos pesos para tomates y algo que poner en la mesa para variar del arroz con frijoles.
¡Surprise!, como en las películas norteamericanas, repleto de ofertas, de tarimas con vegetales, legumbres y asumo aunque no presté atención, que los productos cárnicos estarían presentes.
Compro 3 libras de frijoles y algunas de tomates, todo en ciento y pico de pesos; quien me recibe, conversa que soy su último cliente... !?... ¿a las 3 de la tarde de un sábado?, no , a Lola la mataron entre semana, así que no es ese el caso; me extraño y cuando miro alrededor, noto el resto de las tarimas vacías prácticamente de clientes. Los tomates algo golpeados, maduros, son de mediano tamaño y no estan caros, la libra de frijol a 8 pesos.
Luego de salir, todavía elucubro sobre la ausencia de personas en un agro que usualmente esta abarrotado, más que cualquier otro día, en el fin de semana; la fiesta del sábado por la noche parecía haberse cambiado para el sábado por la mañana, en el agro, años ha. La conclusión razonable es que no hay dinero, es decir, ahora que hay productos, bien sea por la poca demanda o por una oferta copiosa, no hay guaniquiqui, como suelen decir en el lenguaje procaz de la calle.
El resumen final, es el mismo de toda historia en la Cuba de la dictadura; están las tablas, pero ahora, no hay martillo ni clavos para clavar.