martes, 9 de abril de 2013

MATERIA DE PESO.

Listado de precios en una cafetería de Nuevo Vedado
Mientras escucho un programa de Radio Martí enfocado a las personas dedicadas a la actividad económica independiente (cuenta propistas) en Cuba, me preguntaba si este programa en parrilla no sería algo superfluo. A menudo me sucede que pasa algo de tiempo mientras proceso más detalladamente la información del mundo exterior, es un proceso independiente y cuasi inexplicable para mí, a veces inconsciente, agregaría yo. Luego de un corto tiempo, me percate de la importancia para tiempos futuros más que en el presente.
El problema grave de la economía cubana y en general de la sociedad, no se resuelve con estos pequeños negocios resurgidos a partir de la retoma de posiciones  surgidas en la década del 90 del siglo pasado por el gobierno a raíz de la aguda crisis económica  cubana  por la desaparición del financiador y sus satélites, léase la URSS y países del este.
Dos factores mantienen al país en terapia intensiva constantemente, al borde de la muerte económica. Un ineficiente estado como administrador de producciones y servicios es el primer factor y el que más incide, el segundo, el enorme ejército que consume con toda probabilidad más de la mitad del exiguo presupuesto sin reportar ganancia, como es la naturaleza de los cuerpos armados en su mayoría.
Las medidas a tomar para subsanar el problema, pasan por una inyección de capital fresco y abundante, del cual se ha visto privado el gobierno por su pésimo expediente como deudor. Las medidas del próximo gobierno pasan por incentivar las inversiones a gran escala en la industria y en aquellos servicios que aconseje la realidad, así como la concesión de créditos a los nacionales de esta isla para la inversión en medianas y pequeñas industrias, tomando para esto último las apropiadas previsiones cuando se otorgan préstamos sin socavar la intención de crear una fuerza económica constituida por individuos pudientes como resultado de su vocación empresarial. Las inversiones extranjeras, han de tener las facilidades garantizadas para el retorno del capital en forma de ganancias o concesiones adicionales, en resumen, un proceso que aliente el renacer de la economía luego de más de 50 años de ineficiencia y retroceso.
En el caso del gigantesco ejército, se ha de estudiar las  consecuencias de su desactivación  paulatina o no, así como las variantes a esa desactivación; con el fin de evitar sobrecargar la masa laboral de la población la cual desde ya, sufre un desempleo cabalgante. Otra variante sobre mantener dicho ejército, bien disminuyéndole u ofreciendo a quienes voluntariamente lo deseen, la participación en organismos internacionales de paz, etc. Puede ser valorada y sopesada cuidadosamente.
Estas medidas, a mi modo de ver, serían las primeras y más inmediatas a realizar por el gobierno cubano en la democracia que se avizora.
No resolverá la crisis cubana los pequeños negocios que hoy pululan desapareciendo y apareciendo nuevos, por las difíciles condiciones impuestas para su desempeño por parte del régimen actual en el poder.